Justicia y Paz destaca el trabajo como camino de dignidad y fraternidad en el Día del Trabajador
Vocación y don
La declaración enfatiza que el trabajo es, ante todo, "una vocación y un don que Dios confía a la persona humana para participar en su obra creadora". Citando la encíclica
Laborem Exercens, el documento recuerda que la dignidad de toda labor honrada no depende de su productividad, sino de la persona que la realiza.
Preocupación por la vulnerabilidad y la exclusión
La Comisión también expresa su inquietud por quienes enfrentan condiciones de precariedad, inestabilidad o salarios insuficientes, recordando que como advirtió el Papa Francisco en
Evangelii Gaudium, una economía que "excluye y descarta" debilita el tejido social. Ante ello se expresa una especial preocupación ante las condiciones de vulnerabilidad de trabajadores informales y migrantes, jóvenes en busca de su primer empleo y mujeres que enfrentan desigualdades estructurales. Haciendo referencia al documento de la comisión “Libertad y Desarrollo en Chile: los nuevos rostros de los excluidos” (2015), la nota reafirma la opción preferencial por los pobres como un llamado concreto a la solidaridad en el mundo laboral.
Tecnología al servicio de la persona
Frente a los avances en automatización e inteligencia artificial, la comisión señala que la técnica debe estar al servicio del ser humano. "El desarrollo tecnológico será auténtico progreso solo si contribuye a humanizar el trabajo y no a excluir o precarizar aún más a quienes ya son frágiles", sostiene el texto, instando a que el progreso se traduzca en empleo pleno, productivo y seguro.
Empresa: comunidad de personas
Justicia y Paz hace un llamado a la responsabilidad compartida entre el Estado, empleadores y la sociedad civil; definiendo a la empresa como una "comunidad de personas" y no solo una unidad de producción, relevando el diálogo social y la organización de los trabajadores como vías para alcanzar acuerdos justos.
Finalmente, la declaración resalta la importancia de proteger el descanso y la conciliación de la vida laboral con la familiar, especialmente en lo que respecta al cuidado de los niños. La Comisión concluye su mensaje renovando el compromiso de la Iglesia de acompañar desde el diálogo y la esperanza al mundo del trabajo, promoviendo una cultura donde la labor humana sea, a imagen de Jesucristo - hijo de un trabajador que compartió la vida cotidiana de su pueblo- una verdadera fuente de vida.
- La declaración completa se puede leer y descargar
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Fuente: Comisión Nacional Justicia y Paz