La Cantata del P. Esteban que estremeció una vez más la Catedral de Santiago

La tarde de este miércoles 8 de abril, la Catedral Metropolitana de Santiago volvió a convertirse en el epicentro de una memoria viva y desbordante. Al cumplirse 50 años de la creación de la Vicaría de la Solidaridad, más de 1.200 personas repletaron las naves del templo para vivir un hito que unió la fe, la justicia y la belleza de la poesía y el canto: la interpretación de la Cantata de los Derechos Humanos, la obra maestra creada por nuestro hermano, el Siervo de Dios Esteban Gumucio ss.cc., y por el músico Alejandro Guarello, quien estaba presente en esta oportunidad.
El ambiente en la Catedral era de una comunión profunda y transversal. En los bancos se fundía el Chile de ayer y hoy: agentes pastorales, representantes del mundo de las culturas y las artes, y ese Pueblo de Dios que celebra en capillas y participa en organizaciones del mundo popular, que siempre fue inspiración de Esteban. Fue particularmente emocionante ver a exfuncionarios de la Vicaría de la Solidaridad, quienes, identificados con una chapita en la solapa, portaban con orgullo el sello de una labor que salvó vidas en los tiempos más oscuros. Ellos recibían abrazos de gratitud de parte de los asistentes.
Un encuentro de todas las voces
El acto, invitado y presidido por el Cardenal Fernando Chomali, destacó por unir la fe y la cultura. La civilidad quedó marcada por la presencia de autoridades como la presidenta de la Corte Suprema, magistrada Gloria Ana Chevesich, y la eclesialidad por el Nuncio Apostólico en Chile, Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal. Junto a ellos, se hicieron presentes ministros del actual gobierno y exministros de la administración anterior, reflejando que el legado de la Vicaría trasciende las fronteras políticas.
Sin embargo, el momento de mayor densidad humana ocurrió cuando el Cardenal Chomali dirigió un saludo breve pero especial, bendiciendo a los familiares de detenidos desaparecidos que estaban presentes en la Catedral. En su discurso, el Arzobispo de Santiago renovó el compromiso inclaudicable de una Iglesia samaritana en favor de los derechos humanos, subrayando que ello es parte esencial de la misión evangelizadora.
Memoria y Arte: La profecía del Pastor y Poeta
La historia volvió a tomar la palabra a través de Javier Luis Egaña, el primer secretario ejecutivo que tuvo la Vicaría y que actualmente preside la fundación que perpetúa su nombre. Con emoción, Egaña hizo memoria del nacimiento y origen del Simposio de los Derechos Humanos, del Cardenal Silva Henríquez y del encargo que hizo al Padre Esteban para escribir los versos de esta cantata. Hoy, a décadas de su estreno, al escuchar de nuevo a nuestro «pastor y poeta», percibimos que esos versos conservan una vigencia electrizante. Así lo entendió la audiencia, que aplaudió de pie al terminar la interpretación de la obra.
La Rectora de la Universidad de Chile, profesora Rosa Devés, fue la encargada de ofrecer formalmente el acto cultural. La interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica Estudiantil de la Universidad de Chile y del grupo de música andina Tempo Sur, bajo la impecable dirección de Miguel Ángel Castro. La atmósfera se completó con la potente declamación poética de la actriz y académica Annie Murath, quien devolvió a la vida las palabras de Esteban con una fuerza que conmovió a todas y todos los presentes.
«No me robarán la esperanza»
Para la familia de los Sagrados Corazones, ver esta obra nuevamente presentada en la Catedral Metropolitana no solo la hace cobrar vida una vez más, sino que es un motivo de legítimo agradecimiento al Señor por Esteban y por su legado espiritual de seguimiento de Jesús. Nuestro hermano fue un hombre que supo mirar el horror sin asco y encontrar la belleza donde pareciera no haber rastro de ella. Su lírica fue una herramienta de dignidad para los «nadie», para los perseguidos y sus familiares que golpeaban la puerta de Plaza de Armas 444, esa dirección que se convirtió en el ícono de una Iglesia samaritana.
El estribillo que volvió a resonar, y que coreó gran parte de la asamblea en la Catedral, nos recordó que la esperanza no es una ilusión vana, sino un acto de resistencia cultural y eclesial; una soberanía absoluta sobre la dignidad de hijos de Dios. La Vicaría nos enseñó que la comunidad se construye en la intemperie, compartiendo el pan y el camino. A 50 años de su inicio, Esteban nos recordó hoy una vez más: «No nos robarán la esperanza».
Aníbal Pastor N. - Coordinador de la Causa de Canonización del P. Esteban Gumucio
Fuente: Esteban Gumucio, Noticias