
La ayuda de ACN ha beneficiado tanto a la Iglesia greco-católica como a la Iglesia católica latina. El tipo de ayuda ha ido cambiando con el desarrollo del conflicto: al principio, la atención se centró en la ayuda a los desplazados internos, pero, en respuesta a las reacciones de los socios de proyectos de ACN sobre el terreno, el foco se trasladó al acompañamiento pastoral.
Actualmente, las principales áreas de ayuda incluyen
- el sostenimiento de sacerdotes y religiosas
- la formación de seminaristas
- la curación de trauma
- la financiación de medios de transporte.
El desglose siempre será insuficiente para dimensionar lo que significa cada una de esas ayudas en momentos de guerra.
En el año 2024, ACN brindó apoyo a 8.245 sacerdotes, religiosas, misioneros y laicos comprometidos.
Además la fundación gracias a sus benefactores pudo apoyar la formación de 768 seminaristas. Y, un total de 7.200 niños y jóvenes se beneficiaron de los campamentos de formación durante las vacaciones de verano e invierno, llamados ‘Vacaciones con Dios’.
Finalmente, ACN impulsó en 2024 cuatro centros de apoyo psicológico y espiritual y la adquisición de 58 vehículos. Dichos vehículos se utilizan tanto para la atención pastoral como para la distribución de ayuda humanitaria.
Mons. Maksym Ryabukha, obispo de Donetsk, pero residente en Zaporiyia debido a la ocupación de Donetsk, describe los extraordinarios retos que plantea a su diócesis una guerra, que dura ya muchos años en su diócesis. Desde 2014, esa zona se ha visto afectada por continuos combates, lo que hace que la vida de las personas y la pastoral de la Iglesia se desarrollen en condiciones especialmente difíciles:
“La guerra ocasiona un gran dolor, una sensación de impotencia, duelos por la pérdida de seres queridos... La vida es ardua y oscura en tiempos como estos: no hay a dónde mirar, toda la vida parece congelarse. Y solo la atención de los amigos, el calor de los abrazos de apoyo y ayuda o la luz de una mirada llena de esperanza nos permiten creer que la vida aún tiene sentido, que detrás de la desesperanza se vislumbra un camino y que, en la desesperanza, el amor inspira los corazones”, afirma el salesiano.
En estos tiempos difíciles, Mons. Ryabukha expresa su profunda gratitud por el apoyo indispensable de ACN, que ha permanecido al lado de la Iglesia católica en el Exarcado de Donetsk: “Ucrania está agradecida a todos los que han estado a nuestro lado durante estos once difíciles años de guerra -tres de ellos con una invasión a gran escala-, agradecida a los que nos han apoyado, a los que nos han brindado la oportunidad de vivir y crecer, a los que han hecho todo lo posible para curar nuestras heridas, para devolver la paz a nuestros corazones, la esperanza a nuestros pensamientos y la fe a nuestra mirada... Sin vosotros, ya no existiríamos”.
También Mons. Stanislav Szyrokoradyuk, obispo de Odesa, región del sur de Ucrania también muy afectada por la guerra, describe los retos diarios a los que se enfrentan allí: “Llevamos tres años en guerra, y la muerte y la destrucción son nuestra realidad cotidiana”cuenta. “La tarea más difícil y dolorosa de la Iglesia es oficiar los funerales. Es muy difícil responder a las preguntas acerca del por qué y el para qué. Todos los días mueren hombres y mujeres jóvenes, incluso niños. ¡Qué precio tan alto por la independencia de Ucrania!”. Pese a todo este sufrimiento, la fe sigue siendo un apoyo para muchos en estos tiempos difíciles, como señala a ACN el obispo Stanislav, franciscano:
“A pesar de lo que nos rodea, sentimos la Providencia Divina. No debemos perder la confianza en Dios. Y nunca dejamos de dar las gracias a todos aquellos que se aseguran de que no nos sintamos solos. Muchas gracias por vuestras oraciones y vuestra solidaridad con nosotros”.
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www.acn-chile.org
Fuente: Comunicaciones ACN Chile